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Introducción

ENTENDER LOS CAMINOS DE LA ENFERMEDAD > PROLOGO E INTRODUCCIÓN
- ENTENDER LOS CAMINOS DE LA ENFERMEDAD –

INTRODUCCIÓN

Desde que la especie humana tomó consciencia de sí misma y de su entorno, siempre se ha hecho las mismas preguntas: ¿Quiénes somos?, ¿A dónde vamos?, ¿De dónde venimos? Sabios, religiosos, filósofos y científicos se han esmerado en dar alguna respuesta que pudiera ser válida, pero siempre surgen nuevas preguntas que implican nuevas respuestas y de nuevo el ciclo se pone en marcha, un ciclo que parece no tener fin.

Los médicos occidentales pasan la mayor parte de sus vidas estudiando las enfermedades, con sus signos y sus síntomas y luego estudiando a los enfermos para poder clasificar sus dolencias en alguno de los grupos de enfermedades a los que se les ha puesto una etiqueta, un nombre con el que reconocerlas y estudiarlas. A partir de ese momento, el paciente pierde una parte de su identidad personal y se le describe y asocia con esa nueva etiqueta, hasta tal punto que, muchas veces, no se habla de la persona en sí, sino de su enfermedad. Esta forma de simplificación ha empobrecido el “factor humano” que siempre ha estado presente en la relación médico-paciente y ha limitado enormemente la ayuda que el médico puede dar a los enfermos.

Los médicos orientales, sin embargo, siempre han estudiado preferentemente la disfunción, lo que lleva a que algo no vaya bien en los sistemas del ser humano y que, finalmente, provoca la aparición de signos, síntomas y la enfermedad. En esta forma de estudio no se le pone una etiqueta al paciente sino que se nombra la disfunción que padece, que es una descripción, en sí misma, de lo que le pasa; de esta forma el médico no pierde la referencia del paciente y considera, simplemente, que es la misma persona que simplemente ha perdido su equilibrio natural y va a intentar ayudarle a recuperarlo.

La enfermedad sería así una manifestación de la ruptura del equilibrio que debería gobernar nuestras vidas; los signos y los síntomas serían las señales de que ese desequilibrio se ha producido. Por eso podemos anticipar como ejemplo, que una persona que fuma probablemente acabará teniendo alguna enfermedad relacionada con el tabaco y los sistemas a los que afecta, o que una persona sometida a estrés, del tipo que sea, podría acabar desarrollando una enfermedad de carácter mental por sobrecarga o de tipo físico por desgaste.

Visto así, la enfermedad ya está presente en forma de germen incluso años antes de que se manifieste como tal y un médico al que no se le escapasen esos detalles podría alertar a su paciente de los riesgos a los que está expuesto y las formas en que poder evitar llegar a la enfermedad. Un ejemplo de la vida cotidiana sería el de que una persona que nos arregla el tejado en verano nos va a evitar tener una gotera en la casa en invierno o cuando el mecánico nos cambia las pastillas del freno antes de que ya no sean útiles y nos evita tener un accidente con el vehículo un tiempo después.

Gracias a esas personas que, basándose en su experiencia, ven con antelación las posibles consecuencias de un desequilibrio, nos avisan de que algo no va bien o que descubren que algo no está en su lugar o que no funciona como se debería esperar, podemos evitar las consecuencias que nos depararía no resolverlo con anticipación.

El método de análisis diagnóstico de la Medicina Integral pretende actuar fundamentalmente en la prevención de las enfermedades para no llegar a padecerlas, pero también va a recopilar toda la información que aporta cada paciente para intentar hacer un modelo de desequilibrio a través del cual se pueda entender cómo se producen las enfermedades, estudiarlas mejor y llegar a evitarlas en la medida de lo posible. Esos modelos están formados por la persona en sí misma y por los factores que influyen en su desequilibrio como el estudio de su familia de origen (padres, abuelos, etc.), la familia adquirida (pareja e hijos), las circunstancias vitales físicas (comida, sueño, actividad física, etc.), los estados emocionales (alegría, tristeza, enfado, etc.), las circunstancias laborales y cualquier otro factor que la persona o el médico descubra que es importante en el desarrollo de su desequilibrio.

Los modelos de estudio dan lugar a diagramas de trabajo con los que podemos entender mejor las circunstancias que hacen que podamos perder nuestro equilibrio y entrar en los procesos de enfermedad. Entender los caminos que tiene la enfermedad nos da la libertad de elegir entre el que lleva hacia la salud o el que lleva hacia la enfermedad. Nosotros decidimos.

Con este método se puede aportar mucha luz a las preguntas que siempre surgen cuando aparecen las enfermedades y contribuir a esclarecer esos extraños caminos por los que discurren nuestras vidas y que es nuestro inconsciente el que parece tener la mayor parte de la información, las claves, el mapa y las respuestas a los porqués de las enfermedades.

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