Dificultad para Entenderse - UNA VIDA INTEGRAL

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DIFICULTAD PARA ENTENDERSE


Se ha demostrado actualmente mediante estudios de su actividad eléctrica, la forma tan diferente con la que actúan los cerebros masculino y femenino. Las áreas dedicadas a la emisión y comprensión del lenguaje hablado no funcionan igual en uno y otro sexo. Tampoco lo hacen las áreas dedicadas a la interpretación de lo que hemos escuchado.

Como ya he comentado en el segundo capítulo, la mujer suele utilizar siete tonalidades diferentes para expresarse mientras que el hombre utiliza tan sólo tres. Una mujer tiene tres tonalidades para expresar el no, que indican cada una de ellas la mayor o menor intensidad en la negación. Otras tres son para el , siguiendo la misma pauta y hay una más para el tono neutro. En el hombre medio, sin embargo, hay un tono para el , otro para el no y otro para el neutro.

Eso supone que una mujer puede estar diciendo con sus palabras, pero lo que realmente quiere expresar es un no. El hombre, por el contrario, suele expresar el con un y el no con un no. Hay que añadir a todo lo anterior la variabilidad humana que hace que podamos encontrar mujeres que se expresen con pocas tonalidades de voz y hombres que lo hagan con más de las habituales.

Cuando una mujer le dice algo a su compañero, utilizando sus diferentes tonalidades, le puede estar comunicando una idea bastante más compleja de la que el hombre está escuchando e interpretando con su cerebro, lo que podría dar lugar a la confusión y a una inadecuada comprensión de la conversación. Cuando lo hace un hombre, la mujer puede interpretar algo que éste no pretendía.



Dificultad para entender al otro miembro de la pareja.


Si a esto le añadimos las diferentes formas de expresarse en cada cultura e idioma o las diferencias de expresión e interpretación que desarrolla cada grupo o cada familia, obtendremos una mayor complejidad para conseguir que una pareja se entienda.

En general, diremos que el hombre valora menos las palabras que los hechos, por lo que tenderá a acortar las conversaciones y reducirlas a lo auténticamente importante, evitando adornos innecesarios, para pasar de forma rápida a la acción.

Una mujer, sin embargo, va a intentar establecer una comunicación verbal muy rica en detalles, con una amplia variedad de tonalidades que le den a la conversación un mayor interés y una mayor duración, dejando la acción directa en un segundo plano. Si a esto le añadimos la diferente intensidad que puede expresar una persona diciendo la misma palabra, resulta casi milagroso que los hombres y las mujeres podamos entendernos sin la presencia de un traductor simultáneo.









 
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