La Pareja Adopta un Hijo en el Segundo Lugar - UNA VIDA INTEGRAL

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LA PAREJA ADOPTA UN HIJO EN EL SEGUNDO LUGAR


De forma similar a lo expuesto en el modelo anterior, puede ocurrir que una pareja tenga un hijo y no pueda o no quiera pasar por un nuevo embarazo para tener al segundo. En este caso, el niño que llega en adopción se encuentra con un hermano al que aceptar y reconocer, ya que éste estaba antes, tiene un lugar en la familia, ha ocupado los espacios de la casa y ha adquirido derechos previos.

Los padres que adoptan en esta situación, ya han tenido la experiencia de un embarazo, un parto y, posiblemente, de una lactancia, por lo que no son padres novatos. Pero al adoptar a un nuevo hijo, se encuentran con una situación nueva para ellos, ya que ese segundo hijo ha llegado como consecuencia del embarazo de otra mujer y de su relación con un hombre. Por lo tanto, los nuevos padres se han perdido una parte de la historia personal, genética y genealógica del niño que adoptan.

Se encuentran, de repente, con un nuevo hijo al que deben conocer y aceptar, pero del que no tienen la experiencia, la referencia, ni la vivencia del proceso que sí han tenido con el primero.

La necesidad del hijo adoptado de ocupar un lugar en su nueva familia le va a llevar a llamar la atención de sus actuales padres y a tratar de ganarse a su favor al hermano adquirido. Es muy probable que este hermano mayor inicie la relación marcando su territorio y sus propiedades para evitar la invasión, pero también tendrá que mostrar comprensión y tolerancia si no quiere recibir críticas o enfrentarse con sus padres. La rivalidad entre ellos va a surgir inevitablemente, tarde o temprano.

El sexo elegido en el momento de la adopción también adquiere importancia en el momento de llegada a la familia y la posterior adopción de roles en ella. Es importante, además, el sexo del hermano que ya está, tanto para él como para los padres y la importancia que ellos le den.


La pareja adopta a una hija en segundo lugar.


Tampoco debemos olvidar que el resto de la familia también tiene que hacer un esfuerzo para aceptar al nuevo miembro e intentar no marcar diferencias con el hijo que ya estaba o con otros miembros de la misma. El nuevo hijo tiene que ganarse así a los abuelos, a los tíos, a los primos y al resto de la familia.

De nuevo, tengo que recordar que el niño adoptado tiene una familia previa de la que proviene y que, por lo tanto, tiene dos padres biológicos a los que les debe la vida y dos padres de adopción que le van a criar y sacar adelante. Ninguno de ellos debe ser apartado o ignorado.









 
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