S. Rep. del Hombre - UNA VIDA INTEGRAL

Buscar
Vaya al Contenido

Menu Principal:

SALUD INTEGRAL > ESTUDIO DE ENFERMEDADES > S. REPRODUCTOR DEL HOMBRE

SALUD INTEGRAL - LA MEDICINA INTEGRAL
- ESTUDIO DE ENFERMEDADES -

SISTEMA REPRODUCTOR
DEL HOMBRE



De igual forma que en la mujer, el sistema reproductor del hombre es necesario para la supervivencia de la especie, pero su funcionamiento es muy diferente al de ellas.

Lo primero que hay que decir es que no lleva un ritmo cíclico sino que su actividad es constante y estable para que esté disponible cuando la mujer esté receptiva y esto facilita el embarazo y, por lo tanto, el mantenimiento de la especie.

En las sociedades de los primates es común que haya un macho dominante y un grupo de las mejores hembras que se reproducen con él, lo que asegura que los herederos sean los mejores dotados. En la especie humana este hecho también ocurre y en situaciones de escasez de hombres en los grupos humanos siempre se puede asegurar la reproducción mientras un hombre pueda fecundar a varias mujeres y el grupo o la tribu pueda sacarlos adelante.

Igual que en el caso de la mujer, el sistema reproductor está dirigido y condicionado por el sistema nervioso y el hormonal que ponen en marcha la activación del organismo y lo preparan para la fecundación. Así, la hipófisis es estimulada por los centros nerviosos superiores y fabrica las hormonas FSH y LH que ponen en marcha la maduración de los espermatozoides y la fabricación del líquido seminal.

La maduración de los órganos sexuales masculinos se inicia en la pubertad, hacia los catorce años, y se pueden mantener activos y eficaces durante toda la vida, aunque a partir de los cincuenta años puede disminuir progresivamente y de forma importante su potencia, fenómeno que se conoce con el nombre de andropausia.

La respuesta sexual masculina está fuertemente condicionada por el inconsciente y especialmente por el instinto de reproducción, que en muchos casos controla y domina al consciente.

Distinguimos también aquí dos estructuras: los genitales internos y los externos. Los primeros están formados por los testículos, el epidídimo, los conductos deferentes, las vesículas seminales, la próstata, las glándulas de Cowper y parte de la uretra. Entre los segundos está el escroto, el pene y la uretra del pene.

Los testículos son dos y en su interior están las células germinales y otras como las de Leydig, que fabrican las hormonas masculinas, la testosterona, y las de Sertoli que ayudan a la maduración de las germinales. En la época embrionaria están en el abdomen, al lado de los riñones, y emigran hacia el escroto antes del nacimiento. Están situados fuera del abdomen porque para su fertilidad es necesario que estén a un grado aproximadamente por debajo de la temperatura corporal.

El epidídimo es una formación de canales seminíferos apelotonados que están situados sobre el testículo. Recogen a los espermatozoides y los llevan hacia los conductos deferentes. Su función es la de favorecer la maduración de los espermatozoides.

Los conductos deferentes comunican al epidídimo con la uretra y sirven para llevar a los espermatozoides desde éste hacia el exterior. En su trayecto se unen con las secreciones que provienen de las vesículas seminales y de la próstata.

Las vesículas seminales fabrican un líquido alcalino que neutraliza la acidez de la uretra en la eyaculación y es una parte importante del contenido del semen.

La próstata es un órgano situado debajo de la vejiga de la orina y que rodea la primera parte de la uretra. Fabrica un líquido que nutre y protege a los espermatozoides.

Las glándulas de Cowper están situadas debajo de la próstata y fabrican un líquido que se libera en la uretra que contribuye a evitar su acidez.

La uretra es el canal común entre el sistema urinario y el reproductor en el hombre. Surge de la vejiga de la orina y sale al exterior en el extremo del pene. En ella desembocan los canales seminíferos que liberan el semen durante la eyaculación.

El pene es un órgano eréctil que cambia de tamaño durante la excitación sexual gracias a unas cavernas que hay en su interior que se llenan de sangre. Está formado por el cuerpo, el glande y el prepucio. El cuerpo es su parte más larga y en su interior están los cuerpos cavernosos, el cuerpo esponjoso y la uretra. El glande forma la parte final del pene, es su estructura más sensible y en él acaba la uretra. El prepucio protege al glande y se retrae durante la relación sexual para aumentar su estímulo.

En la Medicina Tradicional China, como en el caso del sistema reproductor de la mujer, la reproducción y los órganos sexuales dependen directamente de la función riñón, pero son nutridos por la función bazo y activados por la función corazón. De la misma manera, le afectan las emociones negativas miedo, preocupación y ansiedad y le favorecen los estados emocionales positivos de identidad, aceptación y alegría.







 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal