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El Yin y el Yang

ENTENDER LOS CAMINOS DE LA ENFERMEDAD > LA UNIDAD Y LA DUALIDAD
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 - DE LA UNIDAD A LA DUALIDAD -
 
 EL YIN Y EL YANG

Dentro de la filosofía oriental la Dualidad se ha expresado con unos términos que no implican la idea de bondad o de maldad, muy diferente a la forma con que en occidente se ve a los elementos complementarios. Esos términos son Yin y Yang y se representan en el diagrama (Fig. 2) como dos fuerzas que se generan la una a la otra. El Yin es de color negro y el Yang es de color blanco; dentro de la forma de color negro hay un círculo de color blanco y dentro de la forma de color blanco hay un círculo de color negro. Cuando uno de ellos crece por su parte más ancha, deja el vacío necesario para que el otro lo ocupe en un ciclo sin fin de transformación de uno en el otro.

Fig. 2: Símbolo del Yin y el Yang.

La idea de movimiento del Yin y el Yang es muy importante, ya que en el Tao, en el Universo, todo está en continua transformación, es decir, que una cosa que hoy nos parece buena puede parecernos mala dentro de un tiempo.

Además, hay un nuevo aporte en ese diagrama que ayuda a aumentar la compresión de la Dualidad y es el hecho de que “hay Yin dentro de Yang y hay Yang dentro de Yin”, de forma que en la parte negra hay un punto blanco y hay un punto negro en la parte blanca. En nuestra cultura podría estar expresado con el refrán que dice: “no hay mal que por bien no venga”.

Finalmente, la inevitable separación entre Yin y Yang se establece con una línea sinuosa en vez de con una línea recta, dando de nuevo la idea de movimiento, de ciclo sin fin, de transformación.

Vemos en el siguiente cuadro algunos ejemplos comunes de la Dualidad:



LOS COMPLEMENTARIOS Y LOS OPUESTOS

En el lenguaje, la idea de opuesto resulta más agresiva que la idea de complementario. De hecho, da la impresión de que lo que complementa ayuda y lo que se opone evidencia un cierto enfrentamiento. Sería como si los complementarios fueran amigos y los opuestos fueran enemigos.

Pero esa diferencia se establece dentro de nuestra mente dándole el matiz de bueno o de malo según cómo nos afecta. Visto así, una pareja que se lleva bien considera al otro como complementario y si se lleva mal como opuesto, aunque, esencialmente son los mismos antes o después de llevarse bien o mal.

El concepto de complementario resalta más la idea de igualdad dentro de la diferencia, de pertenencia al Todo, de necesidad de la existencia del otro para la propia existencia, lo que concuerda más con la idea del Tao, del Todo o del Universo. Por eso, es mejor utilizar la palabra complementario para expresar esa idea de unión con el Todo y la conformación de una unidad con el otro. Para que podamos catalogar algo como bueno es necesario que hayamos catalogado previamente algo como malo y viceversa.

A partir de la observación de nuestro entorno empiezan a aparecer múltiples variantes que complican cada vez más la sencilla apreciación del Todo o de la Dualidad. Es relativamente fácil ir poniendo en dos lugares diferentes las cosas que observamos con las ideas generales de Yin y Yang, por ejemplo, el día es luminoso, así que lo puedo catalogar como Yang, la noche es oscura, así que es Yin. Sí, pero si estamos en la primera parte del día, en el amanecer, ¿es Yin? o ¿es Yang? o ni Yin, ni Yang. Cada minuto que pasa del día nos acerca a la noche y también cada minuto de la noche nos acerca al día. Aparece la diversidad para complicar un poco nuestra observación.

Las múltiples variantes y calidades de cada cosa nos llevan a establecer el concepto de relatividad o de continua transformación. Cuanto más diverso y complejo se ha hecho el Universo más difícil es considerar si tal o cual cosa o situación es Yin o Yang. La idea de la Dualidad por sí sola se nos queda pequeña para entender mejor la expresión de “el Todo” y de la vida.

Para poder precisar y conocer mejor las cosas que observamos tenemos que situarlas en un lugar, en un tiempo, en un movimiento, en un estado. Esa necesidad se resolvió en Oriente y especialmente en la antigua China con el descubrimiento de los 5 estados o los Cinco Movimientos, que se ha traducido mal en Occidente como “los 5 elementos” lo que ha dado una idea confusa de materiales en lugar de estados cambiantes.



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