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La Humanidad

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LA HUMANIDAD

Aunque con múltiples diferencias entre cada humano y entre las diferentes colectividades que formamos, el grupo que nos contiene a todos es el de la Humanidad, esa mancomunidad de todos los seres humanos que habitamos la Tierra.

Dentro de este colectivo, los diferentes grupos y personas que lo formamos tenemos muchas cosas en común pero también otras muchas que nos diferencian, y también tenemos similitudes y diferencias con otras especies que habitan el planeta. Las similitudes caracterizan a la Humanidad y nos hacen reconocernos como iguales cuando vemos a otro humano, algo que no ocurre cuando nos encontramos con un miembro de otra especie, como, por ejemplo, un perro al que podemos reconocer como un ser vivo o un mamífero, incluso darle rasgos de personalidad o de identidad, pero no forma parte de la Humanidad.
 
Hay un conjunto de seres vivos actuales, a los que podríamos considerar como nuestros primos hermanos, que son los grandes monos, de los que sólo quedan actualmente vivos los orangutanes, los gorilas y los chimpancés. Con estos últimos compartimos más del 98% de nuestra genética, por lo que el famoso biólogo Desmond Morris nos describió en su libro El mono desnudo así, como monos desnudos, sin pelo. En sus estudios posteriores sobre la Humanidad ha llegado a la conclusión de que nuestra especie, los humanos actuales, somos un tipo de chimpancé que es muy probable que se desarrollase cerca del agua, de lagos y de los grandes ríos.

En circunstancias que aún no sabemos con certeza, pero que creemos se debieron a un importante cambio climático en el hábitat del ser humano actual cuando vivía en el África central, se produjo una gran huida desde los territorios originales y la invasión progresiva de todo el espacio disponible del planeta Tierra, manifestando progresivamente la habilidad de la especie para adaptarse a casi cualquier tipo de condiciones de vida, incluso aunque fuesen muy diferentes a las que se daban en nuestro lugar de origen, desarrollando una gran habilidad para mantener la temperatura corporal y cambiar de nicho alimentario para seguir sobreviviendo, desde los calores del desierto a los fríos de las zonas polares.

Pero cada adaptación a las condiciones adversas paga un precio y los humanos hemos tenido que pagar y seguimos pagando altos precios por la supervivencia de la especie fuera de las condiciones originales. Pongamos el ejemplo de tener que llevar prendas de vestir o zapatos cuando el ser humano original, como el resto de los animales, no los llevaba. El frío, el calor, la agresión exterior, los insectos, etc. han obligado al ser humano a cubrirse para adaptarse.

Pero el precio más importante que ha pagado la Humanidad para sobrevivir en las condiciones actuales es el del miedo, originalmente asociado a perder la vida por el ataque de los depredadores y actualmente asociado al miedo al propio ser humano y a las situaciones desconocidas que el aspecto mental se ocupa de imaginar, proyectar, magnificar y darles forma y contenido.

La Humanidad como colectivo sigue repitiendo actualmente muchos de los modelos originales que nuestros antepasados prehistóricos tuvieron que utilizar en su proceso de adaptación al medio, pero ahora los hemos modernizado para poder vivir en las condiciones actuales.

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