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Carácter maculino y femenino

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EL CARÁCTER MASCULINO Y EL FEMENINO

Utilizaremos el rectángulo para el hombre y el círculo para la mujer con un pequeño triángulo adosado, simbolizando la nariz, para indicarnos el lugar hacia el que mira la persona. Pero los utilizaremos de fondo, de forma que representen más que a la persona, el carácter que predomina en ella, es decir, los rasgos de comportamiento masculino o femenino de esa persona en vez de su sexo.

Rellenamos, cuando es posible, el contenido con un color que se ha utilizado de forma clásica con los bebés y los niños para asociarlo a ese carácter, como es el color azul para los niños y el color rosa para las niñas. Esto es simplemente un complemento para la figura geométrica que los representa y facilita su rápida identificación por el color en los diagramas.

Fig. 34: Diagramas para representar el carácter masculino y femenino.

Aunque resulta también difícil describir de forma rápida y esquemática lo que podríamos considerar como comportamiento masculino o femenino, tenemos que acudir, de nuevo, a un convencionalismo de tipo clásico para englobar dentro de esos términos a la forma como se han venido comportando a lo largo de la historia de la Humanidad, de forma predominante, los dos sexos. Podemos también apoyarnos en otras formas de actuar marcadas por la presencia de las hormonas sexuales masculinas o femeninas en la persona.

Aunque siempre estará sometido a la polémica, especialmente en nuestra época y en las diferentes culturas mundiales, lo cierto es que podemos considerar, de forma consciente o inconsciente, que algunos rasgos de comportamiento son predominantes de un sexo o de otro.

Pongamos solamente, a modo de ejemplo, la clara tendencia de los chicos a abordar situaciones en las que es necesaria una importante fuerza física o en las que los retos implican conseguir objetivos difíciles o luchas por el liderazgo. Y, por otro lado, la típica reacción de una chica cuando está delante de un bebé o de un muñeco que lo represente, de forma tierna o con comportamientos dirigidos a su cuidado.

De esta forma, quizás poco concreta para algunos, pero fácil de ver cuando se analiza a una persona, se incluye dentro del carácter masculino o femenino esos comportamientos que son considerados así, de forma mayoritaria, por los miembros de un colectivo, de una cultura o de toda la especie.

Es cierto también que algunos comportamientos no los podemos encuadrar dentro del concepto de masculino o femenino y, por lo tanto, podríamos considerarlos comunes a ambos, pero estos rasgos no nos servirán para identificar el carácter predominante de la persona que analizamos.

Además, según las diferentes culturas, puede variar mucho el concepto de comportamiento masculino o femenino, por lo que ese factor se tendrá en cuenta a la hora de aplicarlo en un diagrama.


EL HOMBRE CON CARÁCTER MASCULINO

Una vez expresado que la figura geométrica del fondo indica el carácter de la persona, colocamos sobre ella una figura que simbolice a un hombre o a una mujer.

En el caso de una persona del sexo masculino, con aspecto físico de hombre que se comporte de acuerdo con el carácter masculino aceptado, la representaremos con la figura de un hombre sobre un rectángulo relleno de color azul y con el triángulo añadido indicando el lugar hacia donde mira.

Fig. 35: Diagrama para representar a un hombre con carácter masculino.

EL HOMBRE CON CARÁCTER FEMENINO

Si una persona del sexo masculino, con aspecto físico de hombre, se comporta predominantemente con los rasgos del carácter femenino aceptado, podemos representarla mediante un círculo relleno de color rosa con la figura de un hombre en su interior.

Fig. 36: Diagrama para representar a un hombre con predominancia del carácter femenino.

LA MUJER CON CARÁCTER FEMENINO

De forma similar que en el caso del hombre con carácter masculino, utilizaremos un círculo relleno de color rosa con la figura de una mujer en su interior para representar a una persona del sexo femenino, con aspecto físico de mujer y que se comporta de acuerdo al carácter femenino aceptado. El triángulo añadido indica, de nuevo, el lugar hacia donde mira.

Fig. 37: Diagrama para representar a una mujer con carácter femenino.

LA MUJER CON CARÁCTER MASCULINO

Finalmente, pondremos un rectángulo con color de fondo azul y con una figura femenina encima para describir a una persona del sexo femenino, con aspecto físico de mujer, pero que se comporta predominantemente con los rasgos del carácter masculino aceptado.

Fig. 38: Diagrama para representar a una mujer con predominancia del carácter masculino.

 
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