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Rodyn Tefh

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INTRODUCCIÓN


Rodyn Tefh tomando una foto con su cámara

Rodyn Tefh es un fotógrafo artístico integral. La infancia la pasa en Madrid. Su padre tenía una antigua cámara alemana que había adquirido en la década de los años 1950, por lo que en casa de Rodyn siempre había una cámara para hacer fotografías, una cámara de fuelle pero con una óptica excelente. Aprovechó esa ocasión para aprender a fotografiar las escenas familiares, siempre que le confiaban la cámara.

Ahorrando durante un tiempo compra su propia primera cámara a los 14 años, una Minolta sencilla, que le permite hacer sus primeras tomas artísticas, aún en fase experimental. Poco después adquiere el primer equipo de revelado de carretes, un rollo de varios metros de película en blanco y negro y lo necesario para poder cargar una y otra vez los carretes para su cámara. Aún tiene que mandar a revelarlos a una tienda, por lo que no puede modificar las tomas. Eso le obliga a estudiar muy bien todas las variables como las condiciones de luz o el encuadre de cada toma para obtener el mejor resultado posible, ya que entonces no se podía ver lo que se había fotografiado hasta que no se revelaba.

A Rodyn le encantaba tomar escenas de la vida cotidiana, fotografiaba lo que ocurría a su alrededor no sin sorpresa de las personas que inmortalizaba su objetivo. Hay que entender que estamos en los años '70s y no hay muchas personas que tengan cámara de fotos y menos aún que tengan interés por fotografiar escenas que no sean los típicos eventos familiares.

Con 16 años entra en la Escuela de Artes de Madrid para estudiar fotografía artística donde, gracias a sus maestros y profesores, aprende a encuadrar mejor las escenas, a estudiar las luces, los brillos, la composición, el contenido, a hacer retratos, crear bodegones y a potenciar su creatividad. Compra su ampliadora y todo el equipo para revelar sus propias fotos en papel y ¡por fin! tiene su laboratorio fotográfico casero que instala ocasionalmente en un baño de la casa de sus padres, no sin cierta oposición de la familia por ocupar un espacio tan necesario en la casa.

Empieza una etapa muy creativa en la que le interesa todo lo que ocurre a su alrededor, retratando a todo tipo de personas y en la que desarrolla su interés por hacer tomas de todo lo que descubre en la Naturaleza, que visita asiduamente, buscando especialmente los espacios poco habitados. Hace composiciones fotográficas novedosas creando escenarios y también monta varias fotografías en una para obtener unos resultados nada habituales en ese momento. Todo ello gracias al duro trabajo de laboratorio fotográfico, con la ampliadora, los negativos, el papel fotográfico, los líquidos de revelar y fijar y la secadora de papel. Adquiere varias cámaras, Ricoh, Yashica, Nikon, Bronica, etc. con sus correspondientes teleobjetivos, ojo de pez, filtros de colores y de formas y con ellas que se lanza a la fotografía artística profesional.

Hace sus primeras sesiones fotográficas con modelos de la escuela y consigue sus primeros trabajos profesionales de fotografía artística para publicidad. Expone también algunas de sus fotografías en salas donde no es costumbre ni es nada frecuente exponer fotografías. Conoce en esa época a otros fotógrafos artísticos y asistiendo a algunas sesiones compartidas de retrato se le despierta un interés renovado por retratar a las personas creando en ellas entornos que les permiten sacar su esencia, su lado desconocido, su belleza y su expresión interior. Estas sesiones duran largas horas, de las que apenas son consideradas unas pocas de los cientos de fotos tomadas. Es un trabajo duro y agotador, pero también apasionante.

Sigue haciendo trabajos para publicidad y también hace fotolitos para grupos artísticos de grabado sobre metal. Impulsado por este grupo, diseña algunas piezas únicas hechas por él mismo, creadas, pintadas y grabadas en metal. Le surge la idea de pintar sobre sus fotografías, dándole color a sus creaciones y añadiendo un toque artístico que hace únicas muchas de sus obras.

Después de recopilar retratos de varias modelos durante años, hace las exposición "Retratos de mujer" que obtiene un gran éxito y muy buena acogida. Todo este trabajo se realiza en blanco y negro por deseo expreso de Rodyn, aunque algunas de las obras tienen un toque de color pintado.

Después de este periodo, Rodyn abandona la intensidad creativa y prolífica de los años previos para entrar en un nuevo ciclo de expansión y crecimiento personal en otros terrenos, en el que la fotografía pasa a un segundo plano.

Con la llegada de las cámaras digitales, aún poco difundidas entre el público, adquiere varias cámaras que aún no igualan los resultados que se consiguen en el revelado de laboratorio, pero le abren la puerta a la edición digital de sus trabajos previos y a la comodidad de ver inmediatamente el resultado de las tomas y de trabajar tranquilamente en un ordenador sin las limitaciones del laboratorio convencional y sus productos químicos. Domina el terreno de la edición digital por ordenador trabajando con varios programas profesionales, pero no publica sus creaciones. Es como si la llegada de la era digital en la fotografía le hubiera disminuido las ganas de crear obras únicas durante horas en el laboratorio. Demasiado fácil quizás.

Desde entonces ya no hace más exposiciones.

En las siguientes páginas se puede disfrutar de una parte de su obra.

Retrato de Rodyn Tefh observando la Naturaleza

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