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TAI CHI



En los parques de las ciudades de todo el mundo, al amanecer o al atardecer, es muy común ver a personas haciendo un ejercicio de grupo o individual que se asemeja a una danza tranquila a los ojos de un neófito. Simplemente están practicando Tai Chi, un ejercicio curativo que proviene de la antigua China y que se ha convertido en una de las formas más comunes de ejercicio físico curativo o preventivo.

En su origen surgió como un arte marcial, una serie de técnicas para ejercitarse en la lucha cuerpo a cuerpo y estaba dirigido especialmente a las personas del mundo militar. Pero al comprobar los beneficios que generaba en la salud de los que lo practicaban se fue extendiendo poco a poco a otros sectores de la sociedad civil hasta convertirse en una práctica popular. De hecho los movimientos se han suavizado de tal manera que apenas se reconocen en la actualidad los movimientos originales dedicados a la lucha o a la defensa.

El Tai Chi está conformado por una serie de ejercicios continuados que surgen de posturas estáticas desde las que se va pasando de una a otra con un movimiento armónico en una secuencia preestablecida. Pude hacerse de forma individual, en pareja o con varias personas. Cuando se practica en grupo, los componentes realizan los ejercicios al unísono generando una bella imagen con aspecto de danza.

Cada una de las posturas estáticas o figuras tiene un nombre como "la grulla extiende las alas" o "coger el globo"  y pueden hacerse con las manos desnudas o con algún objeto o arma, como un abanico, un bastón, una lanza o una espada, lo que nos recuerda su origen de arte marcial. La secuencia se hace lentamente sin quedarse parado en ninguna de las posturas, tratando de convertirlo en un movimiento suave, armónico y constante. A estos movimientos hay que incorporarles una respiración acorde con cada postura o cambio a la vez que se mantiene un estado de concentración interna o meditación sin olvidar mantener al cuerpo lo más relajado posible en cada movimiento.

Como todo ejercicio curativo, su objetivo es movilizar el Chi, o energía vital, a través del organismo para que llegué a todas sus células y las nutra mientras se recogen sus desechos para eliminarlos en los órganos correspondientes. También se pretende eliminar los estancamientos de energía que son tan perjudiciales para la salud. En consecuencia, las personas que lo practican mejoran su salud, aumentan su energía vital, son más resistentes a las infecciones o a los cambio de temperatura a la vez que consigue un mayor control sobre su cuerpo y de las funciones de los órganos.

Dentro del Tai Chi existen muchos estilos pero son mayoritarios en la práctica el tipo Chen, el Yang, el Sun, el Wu y el Wu Hao.

El Tai Chi se puede aprender en escuelas con un maestro o a través de videos o libros donde se explican las diferentes posturas y las transiciones de una a otra además del ritmo de la respiración que debe acompañar a cada una. Es mejor aprenderlo en directo con un maestro o persona que lo conozca bien y practicarlo en grupo para evitar cometer errores en la práctica.






 
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