El Jefe es una Mujer - UNA VIDA INTEGRAL

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EL JEFE ES UNA MUJER


Actualmente muchas mujeres tienen formación y capacidad suficiente como para ocupar puestos de dirección en las empresas. Sin embargo, les suele resultar más difícil acceder a esos puestos que a los hombres, ya que están más condicionadas por el factor biológico de la edad fértil o el periodo de embarazo y la crianza de los hijos.

Conciliar la vida laboral y familiar suele ser más complejo para una mujer, por lo que ejercer puestos de dirección les obliga a hacer un sobreesfuerzo para que ello sea posible. En estas situaciones es mucho más probable que surja el estrés y que acabe generando nerviosismo y cansancio.


El jefe es una mujer.


La forma con la que una mujer ejerce la tarea de dirigir está condicionada por las características biológicas que le marcan sus funciones en la especie, su ciclo menstrual hormonal, la crianza de los hijos y su mayor habilidad para gestionar el mundo de las relaciones entre las personas.

Por ello, cuando una mujer dirige a un grupo de subordinados, tiene la tendencia a verlos como instintivamente vería a sus hijos, de una manera maternal y protectora, poniéndose con más facilidad en su lugar que lo que lo haría un hombre.

Si la empresa en la que trabaja tiene una estructura jerárquica vertical le va a resultar más difícil establecer el orden horizontal que reconoce mejor y en el que se siente más confortable, por lo que tiene que hacer un sobreesfuerzo para aplicar las formas más típicamente dominantes o basadas en la autoridad.

Con frecuencia, esto les obliga a meterse dentro de personajes que no corresponden realmente a su auténtica forma de ser o de actuar y les genera un gran estrés personal que se refleja en la esfera laboral y en la familiar.

Si una mujer dirige a un equipo de mujeres, le va a ser más fácil hacerlo basándose en el modelo horizontal en el que los objetivos se consiguen a través del esfuerzo común y del reconocimiento mutuo. Es muy probable que despierte en ellas la admiración, aunque también puede aparecer la rivalidad entre las mujeres.

Si dirige a un grupo mixto, las mujeres del mismo tenderán a relacionarse con ella mediante el modelo horizontal, con abundancia de componentes emocionales y compartiendo buena parte de sus factores personales e incluso su vida privada o familiar.

Los hombres, sin embargo, pueden utilizar el modelo de sumisión a la madre y reconocerla como tal, dejándose querer o proteger por ella o pueden usar el modelo de rechazo, adoptando una conducta crítica y rebelde, tratando de quitarle autoridad y resaltando más los errores que sus éxitos. Estos últimos, lo más probable es que piensen que su jefa debería dejar ese puesto y dedicarse a otras actividades que requieran menos dotes para dirigir.










 
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